Pensás en delivery y ya te imaginás repartidores, mapas y el celular que no para. Pero hay una parte de tu clientela que no quiere que le lleves nada: quiere pedir desde el teléfono y pasar a buscarlo camino a casa. Sumar delivery y take away en un mismo canal propio es la forma de atender a los dos sin depender de las plataformas externas ni cargar cada pedido a mano.
El take away es el retiro en el local: el cliente pide online y pasa a buscarlo, sin reparto de por medio. Sumarlo a tu canal propio junto al delivery te deja atender las dos modalidades desde un mismo sistema, con horarios de retiro o entrega que ordenan la cocina, cobro flexible y cada pedido registrado adentro. Todo cae en tu gestión, no en un chat suelto. Acá vemos cómo funciona y qué gana tu negocio.
Ofrecer delivery y take away a la vez dejó de ser cosa de las grandes cadenas. Hoy mucha gente prefiere encargar la comida por internet y retirarla en el local: evita la espera del reparto, no paga envío y sabe que va a estar lista cuando llega. Si tu negocio solo piensa en el reparto, o si tomás esos pedidos por chat, estás dejando ventas en la puerta. La buena noticia es que las dos modalidades conviven en un mismo canal propio, sin sumar caos.
Qué es vender con delivery y take away desde tu propio canal
Un canal propio es tu página de pedidos, con tu marca y tu carta, donde el cliente compra directo sin intermediarios. El delivery es el pedido que sale para la casa del cliente. El take away es el pedido que el cliente encarga online y después retira en tu local, sin repartidor de por medio.
La clave es que las dos modalidades viven en el mismo sistema. Cuando el cliente termina de armar su pedido, elige si lo quiere para envío a domicilio o para retirar en el local. Vos recibís ese pedido con la etiqueta clara de qué caso es. Tu cocina sabe al toque si tiene que despacharlo con un cadete o dejarlo en el mostrador para que lo pasen a buscar.
Eso cambia mucho respecto de mandar a todos por el mismo tubo. El que retira no necesita que le cobres envío ni que le asignes un repartidor. El que pide delivery sí. Un canal propio distingue esos dos flujos de entrada y los ordena, en vez de que vos tengas que aclararlo a mano en cada caso.
Por qué no te alcanza con las plataformas externas
Las plataformas externas de delivery te dan visibilidad, y para muchos negocios son una pata más de la venta. El problema es lo que te sacan en el camino. La comisión de esas apps suele moverse entre el 30% y el 35% más IVA de cada pedido. Es un mordisco enorme sobre un rubro donde el margen ya es fino de por sí.
Hay algo todavía más caro que la comisión: el cliente no es tuyo. Entra por la grilla de la app, compite con otros diez locales y su dato queda del lado de la plataforma. No podés escribirle, no sabés cada cuánto pide ni armarle una promo. Alquilás la venta, pero no construís tu propia clientela.
Un canal propio da vuelta esa lógica. La comisión del pedido que genera tu tienda online es apenas 2% más IVA, y solo sobre los productos, no sobre el envío. En el take away, además, no hay costo de reparto que sumar, porque el cliente pasa a buscar. Pasar de un tercio de la venta a una fracción chica es un ahorro que se nota fin de mes, y encima con el cliente de tu lado.
La cuenta rápida del ahorro
Poné un pedido cualquiera y comparalo en tu cabeza. Por la app externa dejás alrededor de un tercio en comisión más IVA. Por tu canal propio dejás el 2% más IVA sobre los productos. La diferencia entre esos dos números, multiplicada por todos los pedidos del mes, es plata que hoy se va y que podría quedarse en el local.
No se trata de dar de baja las apps de un día para el otro. Se trata de tener tu propio canal para que cada cliente que ya te conoce pida por ahí. Y de sumarle el take away, para capturar al que quiere retirar sin pasar por la app. Cada pedido que se corre de la plataforma a tu tienda es margen que recuperás.
Delivery y take away, lado a lado en tu canal propio
Antes de ver el paso a paso conviene mirar las dos modalidades una al lado de la otra. No para elegir una, sino para entender qué cambia en cada caso cuando el pedido entra por tu propio sistema.
Las dos modalidades, comparadas
| En cada pedido | Delivery (envío a domicilio) | Take away (retiro en el local) |
|---|---|---|
|
Cómo lo elige el cliente |
Marca envío y carga su dirección. |
Marca retiro; no necesita cargar dirección. |
|
Costo de envío |
El sistema suma el costo según la zona. |
No hay: el cliente pasa a buscar. |
|
Quién lo entrega |
Un repartidor lo lleva a la puerta. |
Queda en el mostrador listo para retirar. |
|
El horario |
Demora estimada o turno de entrega elegido. |
El cliente elige a qué hora pasa a buscar. |
|
Dónde queda el pedido |
Registrado en tu sistema, con su estado. |
Registrado en tu sistema, con su estado. |
Lo que no cambia es lo más importante: en las dos modalidades el pedido cae dentro de tu gestión, con su detalle y su estado. Cambia el final del recorrido, no el orden con que lo manejás.
Cómo funciona un pedido para retirar en el local, paso a paso
El circuito del take away es sencillo y lo maneja el propio cliente. Entra a tu tienda, ve la carta con fotos y precios al día, y arma su pedido eligiendo productos y opcionales. Hasta ahí, igual que cualquier compra online.
El momento clave llega cuando completa sus datos. Justo antes, el sistema le pregunta cómo quiere el pedido: para delivery, para take away, o lo que ese negocio tenga habilitado. Si elige retirar, no se le pide dirección ni se le suma envío, porque va a pasar por el local. El pedido entra con la etiqueta de retiro bien clara.
Del otro lado, vos ves ese pedido en tu pantalla, con su detalle y marcado como take away. La cocina lo prepara para el horario comprometido y lo deja listo en el mostrador. Cuando el cliente llega, ya está armado y cobrado o por cobrar según cómo haya elegido pagar. Nadie tuvo que anotar nada a mano.
Ese detalle de la etiqueta parece menor y no lo es. Sin ella, alguien tiene que acordarse de cuáles pedidos salen a la calle y cuáles esperan en el mostrador. Con la modalidad marcada de entrada, el sistema lo ordena solo y tu equipo no depende de la memoria en plena hora pico.
Horarios programados: ordená la demanda, la cocina y los repartos
Acá aparece una función que ordena todo el servicio y que en el chat directamente no existe. Al elegir take away o delivery, el cliente puede seleccionar para qué horario quiere retirar el pedido o recibirlo en su casa. No es un «lo antes posible» a ciegas: es un turno concreto que vos definís.
Esos horarios programados se configuran a medida de cada negocio. En bcnsoft los definimos con cada comercio según su capacidad de cocina y de reparto, para que la demanda entre repartida y no toda encima. Es una herramienta pensada para ordenar, no un simple campo de «¿a qué hora?».
El beneficio se siente en los tres frentes a la vez. La cocina sabe qué pedidos salen en cada franja y no se le amontonan. Los repartos se agrupan por horario en lugar de dispararse todos juntos. Y el cliente elige un momento que le sirve, así que llega a buscar su pedido cuando ya está listo. La hora pico se vuelve manejable porque la planificás, en vez de sufrirla.
Qué negocios aprovechan mejor el retiro en el local
El take away le sirve a casi cualquier rubro de comida, pero hay algunos donde brilla. Las hamburgueserías y las pizzerías tienen mucho cliente de cercanía que prefiere pasar a buscar antes que esperar el reparto. Las rotiserías y las casas de comida al paso viven del que encarga y retira camino a casa. Y las cafeterías ganan con el pedido listo para llevar, sin cola en el mostrador. Si tenés una pizzería, te contamos cómo ordenar los tres canales en la nota de software para pizzería.
El común denominador es el cliente que está cerca o que pasa por la puerta. A esa persona, pagar un envío por algo que puede buscar en cinco minutos le parece un gasto de más. Si no le ofrecés la opción de retirar, muchas veces no pide, o termina eligiendo el local de al lado que sí se la da. El retiro no le suma trabajo a tu cocina: le suma pedidos que antes no entraban.
Tampoco hace falta ser un local grande para aprovecharlo. Un emprendimiento chico, que arranca con poca gente, encuentra en el take away la forma más simple de vender online sin montar toda una logística de reparto. Empieza por el retiro, ordena la demanda con horarios, y suma el delivery cuando el volumen lo pide.
Cómo cobrás los pedidos de delivery y take away
El cobro es uno de los puntos donde más se nota tener un canal propio, porque le cobrás vos a tu cliente y elegís cómo. El sistema te deja ofrecer varias formas de pago, y el cliente decide cuál usar al cerrar el pedido. Vos no quedás atado a un solo método.
Las formas de pago que podés ofrecer
Hay cuatro caminos habituales, y podés combinarlos según cómo trabajes:
Opción 1
Efectivo al recibir o retirar
El cliente elige pagar en efectivo cuando llega el pedido o cuando pasa por el local.
Opción 2
Transferencia con tu alias
Mostrás tu alias al cerrar el pedido; el cliente transfiere y adjunta el comprobante.
Opción 3
Mercado Pago sincronizado
El cliente elige Mercado Pago, abona en la app y el pedido entra ya cobrado a tu sistema.
Opción 4
QR en la puerta
Al pie de la comanda va tu QR; el repartidor le pide al cliente que lo escanee y abone.
En la transferencia, tu alias aparece al final de la compra y el cliente sube el comprobante para que quede todo registrado. Con Mercado Pago sincronizado el circuito es aún más cómodo: la persona elige ese medio, se le abre la app en el celular y paga. Recién cuando el cobro está hecho, es Mercado Pago el que le avisa a tu sistema que ese pedido está abonado, así vos lo recibís confirmado.
La comisión de tu canal propio
Sobre la comisión del canal propio, para que no queden dudas: los pedidos que genera tu tienda online aplican un 2% más IVA sobre el total de los productos, nunca sobre el envío. Ese saldo se acumula en una cuenta corriente dentro del sistema, y sos vos quien nos abona ese acumulado según el tope acordado. bcnsoft no se mete en el cobro a tu cliente final: esa plata la cobrás vos, de forma directa, con el medio que cada cliente eligió.
Los pedidos caen dentro del sistema, no en un chat suelto
Hay una confusión frecuente que conviene despejar. Muchos dueños buscan un sistema que «les mande los pedidos al WhatsApp del local», y creen que eso es tener delivery propio. Nuestro sistema no funciona así, y es a propósito: los pedidos no se disparan a un chat, se procesan dentro del mismo sistema.
¿Por qué importa esa diferencia? Porque un pedido dentro del sistema tiene trazabilidad completa. Entra con su número, su detalle, su modalidad, su horario y su estado, y queda ahí registrado de punta a punta. Podés ver en qué etapa está, quién lo tomó y cómo se cobró. Un mensaje en un chat no te da nada de eso: es texto suelto que alguien tiene que leer, copiar y no perder.
Esa es la diferencia de fondo con los armados que mandan todo a un chat. Si querés ver por qué el mensaje se queda corto cuando el volumen crece, lo desarrollamos en por qué gestionar pedidos por WhatsApp te cuesta plata. El WhatsApp sigue siendo buenísimo para hablar con el cliente y avisarle que su pedido está listo. Pero la operación —tomar, ordenar, cobrar, registrar— la hace el sistema, no una conversación.
Qué gana tu negocio con delivery y take away en un solo sistema
Juntar las dos modalidades en el mismo canal no es solo comodidad: cambia números concretos. Capturás al cliente que quiere retirar, que hoy quizás ni te pide porque no le ofrecés la opción. Le ahorrás el envío y le das un horario, dos cosas que valora. Y cada uno de esos pedidos entra con la comisión chica de tu canal, no con la de la app.
Hacia adentro, el orden es el mismo para delivery y para take away. Ves todos los pedidos en una pantalla, con su modalidad y su estado, sin saltar de conversación en conversación. La cocina trabaja contra horarios reales y el equipo sabe qué sale primero. Menos errores, menos pedidos traspapelados, menos discusiones al cobrar.
Menos atado a las plataformas externas
También cambia tu relación con las plataformas externas. Cuando tenés un canal propio fuerte, con delivery y take away funcionando, las apps dejan de ser tu única puerta y pasan a ser una más. Seguís apareciendo ahí para que te descubran clientes nuevos, pero al que ya te conoce lo invitás a pedir por tu tienda, donde la comisión es chica y el dato es tuyo. Ganás margen de negociación y dejás de estar atado a las reglas de un tercero.
Y queda lo más valioso a largo plazo: el dato. Cada pedido, sea envío o retiro, deja registrado quién compró, qué pidió y cada cuánto vuelve. Esa información es la base para fidelizar, y la aprovechás mejor cuando entendés bien de quién son los datos de tus clientes en el delivery. Con las apps, ese dato se lo queda la plataforma; con tu canal, es tuyo.
3 cosas que ganás sumando el take away
Ganás 1
Clientes nuevos
El que quiere retirar y no espera reparto ahora sí te pide.
Ganás 2
Menos costo de reparto
En el retiro no hay cadete ni envío que pagar: pasa a buscar.
Ganás 3
Una cocina ordenada
Los horarios programados reparten la demanda y evitan el amontonamiento.
El retiro en el local no reemplaza al reparto: se suman
Conviene aclararlo, porque a veces se piensa como una cosa o la otra. Sumar el take away no significa dejar de hacer delivery, ni dar de baja las plataformas externas. Significa tener más puertas de entrada para el mismo negocio, y que la que más te conviene —tu canal propio— capture cada vez más pedidos.
Cada modalidad cubre a un cliente distinto. Está el que quiere todo en la puerta y paga el envío sin problema. Está el que prefiere pasar a buscar para no esperar ni pagar reparto. Y está el que un día pide de una forma y otro día de la otra. Ofrecer las dos desde tu tienda es no dejar afuera a ninguno.
Pensalo como abrir una segunda caja sin sumar una segunda operación. El pedido de retiro usa la misma carta, el mismo sistema y la misma cocina que el de reparto. Lo único que cambia es que, al final, uno sale a la calle y el otro espera en el mostrador. Con poco esfuerzo extra, tu negocio pasa a atender dos formas de comprar en lugar de una.
La digitalización, acá también, no reemplaza tu forma de trabajar: la ordena. El reparto sigue, el mostrador suma, y las dos modalidades entran por el mismo sistema en vez de por canales sueltos. Para el reparto en sí, si querés apretar los números del cadete, te sirve ver cómo controlar a los repartidores y sus rendiciones.
Cómo empezar con tu delivery y take away
Poner en marcha las dos modalidades es más simple de lo que parece, y no hace falta saber de tecnología. El primer paso es cargar tu carta: productos, precios, fotos y los opcionales de cada plato. Con eso ya tenés la tienda donde el cliente puede empezar a pedir solo.
Después se definen los detalles de cada modalidad. Para el delivery, las zonas de reparto y el costo de envío. Para el take away, simplemente habilitás el retiro en el local. Y en los dos casos se configuran los horarios programados y los medios de pago que quieras ofrecer. No hace falta activar todo el primer día: arrancás por lo básico y vas sumando.
Como en bcnsoft la puesta en marcha viene con capacitación inicial incluida y soporte humano detrás, el arranque se hace acompañado. Y si tenés dudas sobre cómo mostrar la carta en pantalla, ayuda ver cómo se arma un menú digital con QR antes de abrir los pedidos. Vale la pena tener esa base ordenada: las compras por internet ya son un hábito instalado en la Argentina, como muestran las estadísticas de comercio electrónico de la CACE, y la comida no es la excepción.
¿Querés ver cómo funciona bcnsoft en tu negocio?
Solicitar demo gratuitaPreguntas frecuentes sobre delivery y take away
¿Qué diferencia hay entre delivery y take away? +
¿El cliente elige el horario para retirar o recibir el pedido? +
¿Cómo se cobran los pedidos del canal propio? +
¿El sistema me manda los pedidos al WhatsApp del local? +
¿Sumar take away significa dejar el delivery o las apps? +
Autor
Te puede interesar
Recibí recursos para gestionar mejor tu negocio
Preparate para recibir nuevas guías, herramientas prácticas, novedades de ARCA y tips de gestión para tu negocio.